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3 de Julio

Físicamente, como mujer, ella me odia, como mujer espiritual me teme, pero en su mente debe amarme. Yo mismo provoqué esa lucha en su alma. Mi altivez, mi desdén, Mi despiadada ironía la atraen, pero no al amor, porque aún no alimenta ese sentimiento y menos hacia mí.

Conmigo preferiría luchar; y me envidia la orgullosa independencia frente a los hombres, la arrogante independencia, ¡la libertad del árabe del desierto! Mi ironía y mis excentricidades neutralizan toda manifestación amorosa. Por otra parte, Cordelia se muestra bastante expansiva conmigo, porque no ve en mí a un adorador; me toma una mano, me la aprieta, ríe conmigo y me muestra cierta atención en el sentido más estrictamente griego de la palabra.

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SK

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